Los cines de Callao.

Los que durante los últimos días habéis paseado por la plaza de Callao, habréis podido observar como prácticamente todos los edificios de nuestra castiza plaza, se han cubierto de unas gigantescas pantallas luminosas de publicidad que prácticamente cubren el espacio visual de la plaza.
Esto como todo lo que ocurre en nuestra ciudad, rápidamente ha creado sus seguidores y sus retractores. Están los que ven que la plaza ha ganado en modernidad y vistosidad convirtiéndose en una especie de Times Square madrileña, y los que por el contrario, han saltado a reivindicar la plaza tal y como se ha venido conociendo tradicionalmente.
Esta entrada quizá esté más dirigida a estos últimos, a los que, por si no lo saben, voy a darles algún motivo del trasfondo de estas pantallas que seguramente les hagan suavizar o cambiar su postura al respecto.
Como os decía, la explotación de estas pantallas se ha llevado a cabo por las empresas Callao City Lights y Super 8 quienes gestionan respectivamente los cines Callao y Palacio de la Prensa en la actualidad.
En un mundo cada vez más complicado de hacer rentable, como es el mundo cinematográfico en nuestro país, estas empresas han encontrado en esta medida una manera de continuar haciendo rentables dicho negocio, en una localización que en los tiempos que corren, parecen destinadas en exclusividad a convertirse en gigantescas tiendas de ropa.
Conjuntamente con estas pantallas, se está intentando dar una vuelta de tuerca a la oferta cinematográfica: remodelando las salas al darles un aspecto mucho más moderno y acogedor, sumando otras opciones de oferta cultural, como puede ser espectáculos de monologuistas o flamenco en directo, y sumando una oferta de mini-sala de conciertos y lugar donde al salir del cine, uno pueda debatir sobre la película que se ha visto mientras se toma algo con sus amigos.
En definitiva, lo que están intentando es modernizar el concepto de cine como lo habíamos entendido hasta ahora, intentando que el quedar para ir al cine, vuelva a ser parte de nuestras opciones de ocio y no un mero matar el tiempo y entras a ver una película por no saber que más hacer.
Por ello, aunque pueda parecer que visualmente estas pantallas modifican el espacio de nuestra plaza y que con ello se esté perdiendo algo de esencia, lo que sí es cierto, es que con esta medida se está salvaguardando los cines de nuestra infancia, el corazón de nuestra plaza del Callao, la milagrosa salvación a una parte de nuestros recuerdos que parecían evocada al cierre sin remisión.
En definitiva aunque visualmente para algunos no sea la solución más vistosa, estas pantallas unidas a todos los esfuerzos contados y otros muchos que pondrán en marcha próximamente, son una novedosa y bajo mi punto de vista maravillosa opción, para que esos cines que tanto nos hicieron disfrutar en nuestra niñez, no se vean condenados a un cierre sin remisión.
!!!!Larga vida a los cines de nuestra ciudad¡¡¡¡¡  Os dejo dos ventanas en el tiempo de lo que os comentaba.