Gran Vía con Montera

He de reconocer que de siempre he tenido predilección por esta fotografía, siempre me ha llamado la atención ese elegante señor con sombrero que involuntariamente recuerdo cada vez que paso por delante del McDonaldd en el que se ha convertido la célebre joyería Alexandre, y aunque en esto sé que tengo mis detractores, siempre que paso pienso que el trabajo de mantenimiento que ha realizado la cadena hostelera es digno de reconocimiento para las atrocidades a las que estamos acostumbrados en esta ciudad. No es que hubiera sido mi primera opción para ubicar en tan magnífico comercio, pero qué queréis que os diga, me parece que al menos han intentado ser respetuosos con el local y su historia, y yo al menos se lo agradezco.

Fotografía antigua: Autor desconocido 1960. (Fuente Ediciones La Librería)
Fotografía moderna Sergio Moreno 2017

Banco de España inundado

Buenos, pues aquí vamos a dar un pequeño salto en el tiempo, concretamente hasta el 11 de septiembre de 1942 en el que el metro de Banco de España se inundaba debido al aguacero que había caido de madrugada y tuvieron que instalar bombas para poder achicar el agua que a raudales dejaba la estación inutilizada.
Hoy igual la imagen ya no nos sorprendería tanto, pero hace setenta y pico años provocaba las delicias de los viandantes.
Fotografía antigua: 11 de septiembre de 1942 (Fuente fceurope.newscom.com vía Miguel Ángel Villalba Fernández en Madrid Historia en Imágenes)
Fotografía moderna: Sergio Moreno 2017

Fuente de la Cruz Verde.

Fotografía antigua: Fecha y autor desconocido. Fuente Fototeca del Patrimonio Nacional, vía Madrid en Blanco y Negro.
Fotografía moderna: Sergio Moreno Julio 2017

LOS JARDINES DE PALACIO

Sin duda el Palacio Real (no solo por ser el más grande de la Europa geográfica), es uno de los palacios más impresionantes y bonitos que uno tiene la posibilidad de admirar, pero lo que no deja de ser cierto por otra parte, es que los jardines que lo rodean aunque bastante bonitos en su mayorías, han adoptado unos nombres que en el mejor de los casos, podían haber sido elegidos con algo de mejor acierto. Vamos a ver los motivos por los que os digo esto. 
Jardines de la Plaza de Oriente.
Creo que es el ejercicio de pragmatismo, más claro de toda la ciudad de Madrid. ¿Que tengo una plaza en la parte oriental del palacio?, pues lo llamo Plaza de Oriente y para qué me voy a calentar la cabeza. Ojo, no estoy diciendo que me parezca mal, que hay veces que lo simple por su mera simplicidad resulta encantador, pero creo que la plaza en si misma tiene suficientes elementos de importancia, como para haberla rebautizado en todo este tiempo y haberle dado un nombre con mayor peso específico
Jardines de Sabatini.
No seré yo el que diga que semejante genio como el maestro Sabatini no merece todos los homenajes que sean en nuestra ciudad. Sin duda, es un hombre que dejó una impronta de su trabajo tan maravillosa, como para que cualquier homenaje parezca pequeño, pero estaréis conmigo en que con todo lo que tenemos en Madrid donde participó el hombre embelleciendo nuestra ciudad (incluida su labor en el propio Palacio), no es el lugar más apropiado el darle su nombre a un jardín en el que no sólo no participó, sino que ni existía en su tiempo. No sé, creo que dicho jardín podía haberse llamado de otra manera y reservar al bueno de Francesco otro lugar en el que su obra está más presente, o haya desaparecido, no sé, por ejemplo se me ocurre, la Glorieta de San Vicente, cuya puerta originaria fue creación suya, y que ahora sin ella (la que hay ahora es una “reproducción”) pues no pasaría nada por darle el nombre del maestro en reconocimiento a su obra ya perdida.
Campo del Moro.
El Campo del Moro, que para mí el más precioso de todos (o al menos lo ha sido, que últimamente no pasa por su mejor estado) es el que nos sigue al descender de los Jardines de Sabatini. 
El caso es que el nombre de este jardín, está traído un poco por los pelos, ya que cuando se creó en 1931, se le quiso dar un aire histórico. Por ello se pusieron a buscar qué cosas o a qué referencia histórica se le podía hacer referencia y dado que “más o menos” por ese lado del Alcazar en el año 1090, a la muerte de Alfonso VI, había sido por donde los musulmanes al mando de Ali Ben Yusuf habían intentado la reconquista de Madrid, aludiendo a que “más o menos” por la zona del jardín estaban los campos donde las tropas musulmanas habían estado asentados, pues le colocaron el nombre de Campo del Moro y a ver quién es el guapo que viene ahora a decir que estaban más pá allá o más pá acá. Pero hasta esa fecha, si tú preguntabas a un madrileño donde estaba el Campo del Moro, te hubiera mirado como si estuvieras loco y le hablaras de los campos de Graná.
Parque de Atenas.
Y por último, aunque literalmente no rodea al Palacio, lo incluyo por cerrar el círculo, estaría el Parque de Atenas.
Con todos mis respetos a semejante ciudad, cuna de la historia antigua, creo que este jardín no debería ser el que le diera homenaje, como digo, no por pensar que Atenas no deba merecer su homenaje, sino por el hecho de que en este parque se celebraban fustas y torneos a caballo en otro tiempo, y sin darnos cuenta, con este nombre tan ajeno a nuestros orígenes, se le ha desvinculado en gran medida de su vinculación al Palacio o al antiguo Alcázar y creo que recuperar nuestra historia o hacerle el mayor homenaje posible, en este tipo de cosas, sería un buen punto de partida. No me digáis que Parque de las Fustas no sería un buen nombre para el mismo.
Como os comentaba, todo esto es una teoría totalmente personal, de la que tenéis todo el derecho a no estar conformes, pues es solo una apreciación que el nombre de los jardines que rodean al Palacio Real no le hacen justicia o no están todo lo bien elegidos que cabría esperar. 
Bueno al menos esta es mi teoría ¿vosotros qué pensáis?

Campo del Moro (Fotografía: Sergio Moreno 2016)

CUARTEL DEL CONDE DUQUE

Hola amigos
Hoy os traigo una de esas ventanas en el tiempo en las que poco cambia de Madrid, pero que los personajes de la fotografía hacen que sea todo un lujo poder rescatarlos para nuestros días.
Como ya he comentado alguna que otra vez, que sea este un particular homenaje para todos aquellos que de una u otra manera han defendido con su labor y esfuerzo el que hayamos podido dormir tranquilos en nuestros hogares.  

Fotografía antigua: María Ángeles Días León ES28079ARCM MADI0003_000014 Archivo Regional de la Comunidad de Madrid (Fuente Malele Caro Azañón en Historias Matritenses)
Fotografía moderna: Sergio Moreno 2017

PATIO PALACIO REAL

Aunque soy mucho de dichos, no siempre estoy de acuerdo con aquel que dice que cualquier tiempo pasado fue mejor. Sin embargo hoy tengo uno de esos ejemplos que, sin desmerecer este precioso presente, la verdad es que la transformación resuelta maravillosa. Que una preciosidad como es el Palacio Real, se llene de cotidianidad y elegancia de semejante manera, hace que no pueda ser más precioso el resultado de esta ventana en el tiempo.

Fotografía antigua: Archivo Azpiagu AF/0000347AZP292 Ayuntamiento V.G. (Imágenes de Madrid)
Fotografía nueva: 2017 Sergio Moreno.

ANTIGUA CASA BOTIN

Como muchos de vosotros sabréis el Restaurante Botín o Sobrinos de Botín, figura en el libro Guiness de los Records como el restaurante más antiguo del mundo, sin embargo yo siempre había pensado que su ubicación había sido desde siempre en la calle Cuchilleros nº 17.
Cuando encontré esta foto a inicio de agosto me chocó mucho y me decidí a realizar esta ventana en el tiempo e intentar averiguar algo al respecto.
Por lo que he podido averiguar ambos restaurantes debieron ser coetáneos y pertenecer a diferentes miembros de la familia Botín, lo cual explicaría que uno figure como Antigua Casa Botín y el otro como Sobrinos de Botín, pero lo que si parece claro es que ambos restaurantes figuran comentados por Benito Pérez Galdós en sus novelas. El de la actual Calle Cuchilleros referido en "Fortunata y Jacinta" como a una pastelería “Anoche cenó en la pastelería del Sobrino de Botín, en la calle de Cuchilleros...”
Y a este de la Plaza Herradores en "Misericordia" en donde se dice "...y como su amigo le dijera que comiendo fuera de casa se ahorraba la molestia de cocinar en la propia sin más ayuda que las chiquillas de la cordonera, manifestó la dama que, mientras no volviese Nina, no encendería lumbre, y que todo cuanto necesitase lo mandaría traer de casa de Botín. Por cierto que se le iba despertando el apetito de manjares buenos y bien condimentados... ¡Ya era tiempo, Señor! Tantos años de forzados ayunos, bien merecían que se cantara el ¡alleluya! de la resurrección. «Ea, Celedonia, ponte tu falda nueva, que vas a casa de Botín.Te apuntaré en un papelito lo que quiero, para que no te equivoques». Dicho y hecho. ¿Y qué menos había de pedir la señora, para hacer boca en aquel día fausto, que dos gallinas asadas, cuatro pescadillas fritas y un buen trozo de solomillo, con la ayuda de jamón en dulce, huevo hilado, y acompañamiento de una docena de bartolillos?... ¡Hala!"
Aunque en esta segunda no se cita la dirección, parece claro que por las diferentes menciones del nombre y los diferentes menús que da el autor en cada una de sus dos obras, podría referirse a dos puntos distintos, por lo que unido esto a lo que me han comentado en el propio restaurante y lo que he podido hablar con alguno de sus empleados más antiguos, me decanta por pensar en la dualidad de restaurante regentados por distintos miembros de la familia. Es difícil sacar en claro cual fue el primero, pero por el rótulo del restaurante y por lo que saco a deducir de lo que me han dicho en el propio restaurante (algo de recelo guardan al respecto) me decanto por pensar que fue este de la Calle Herradores el que comenzó a funcionar primero como parte de la familia Botín, y que el de la calle de Cuchilleros, aunque es el más antiguo de la ciudad, en un principio perteneció a otros dueños que no eran realmente parte de la familia.
Sea como fuere, quedémonos con la maravilla de platos que nos sirven hoy en día y con todas las delicias que llevan sirviendo a los madrileños de toda la vida.  

Fotografía antigua: Autor desconocido, posiblemente años 30 (fuente fotos antiguas de madrid)
Fotografía moderna: Sergio Moreno 2017