¿Museos? ¡¡¡ESO NO ES PARA NIÑOS!!!!

Supongo que entre vosotros habrá más de uno y más de dos, que han dicho o han escuchado esta expresión en alguna, sin embargo, yo soy de los que pienso que no es que los museos no sean para niños, es que no se los enseñamos de la manera correcta.
Hoy os voy a dar una gran pista por si queréis acercar a vuestros hijos hacia la cultura de manera divertida, bueno a vuestros hijos o a alguno de vosotros adultos, que a veces somos un poco vagos en esto de acercarnos al arte.
Y es que, hace un par de días acudimos Mininibe y yo a visitar el Museo Arqueológico, pero en vez de ir a la aventura, nos pusimos en las manos de Parte del Arte, que son un grupo de chicas (a cada cual más encantadora), que se han empeñado en que algo de su pasión por el arte se nos quede grabado en nuestras cabecitas.
La visita, que duró cerca de dos horas, fue una auténtica maravilla. La guía Laura de la Faya Callejo (profesora y encargada de didáctica del arte) se metió a un grupo de niños de entre 4 y 11 años completamente en el bolsillo desde el primer minuto. No habían entrado en la primera sala y ya estaban todos con la boca abierta, aprendiendo cosas y colaborando para convertirse en futuros arqueólogos.
Lejos de dedicarse a soltar fechas y conocimientos sin sentido, les llenaba la cabeza de pinceladas sobre la historia, de leyendas divertidas y de conocimiento, que como si fuera un juego, les fue atrayendo cada vez más hacia los secretos del museo. Antes de que se dieran cuenta, uno era encargado de las estatuas, otro de los huesos y hasta teníamos un encargado de tesoros; los cuales mientras escuchaban leyendas e historias mágicas les hacían observar todos los objetos que les rodeaban en busca de nuevas maravillas que descubrir.
En definitiva, que pasamos dos horas tan maravillosas que cuando se terminó la ruta, la experiencia había sido tan maravillosa que mi propio hijo me pidió que volviéramos a entrar al museo para continuar descubriendo y encontrando más tesoros por nuestra cuenta, y esa misma tarde en el parque, le descubrí con su pala y su cubo removiendo la tierra con cuidado para ver si como un verdadero arqueólogo encontraba sus propias maravillas.

Yo no sé si a vosotros os pasará como a mí, pero esos regalos son tan preciados que ya estoy entrando para reservar nuestra próxima visita, eso sí la siguiente será una ruta teatralizada que tienen una pinta estupenda. 

Seguro que no os defraudará, aquí os dejo los enlaces y su contacto:
Teléfono 645438576.

No olvidéis decirles que venís de parte de De Madrid a la Nube, seguro que os tratan con todo el mimo del mundo.





EL PRIMER ÁRBOL DE NAVIDAD

Hoy vamos a recordar cuál fue el primer árbol de Navidad y a quién le debemos esta tradición, pero antes de nada, vamos a ver si somos capaces de entender el origen de la misma.
Las versiones u orígenes de esta tradición parten de dos vertientes, y aunque personalmente creo que la primera tiene un poco de mala leche y no deja en muy buen lugar la paz cristiana, vamos a recordarla, más que nada por mero entretenimiento ya que tiene su miga. Como comentábamos hace unos días en el post sobre la navidad, ésta tal y como la conocemos ahora, venía celebrándose en distintas culturas anteriores a la cristiana pero bajo otros significados, como es de entender, pero casi siempre ligados al solsticio de invierno y a los calendarios de la agricultura.
Pues bien, en estas fechas del solsticio de invierno los celtas rezaban a Yggdrasil que era el roble sagrado del dios Odín, cabe decir que para los celtas los árboles eran sagrados. Pues bien, cuenta la leyenda que San Bonifacio en un intento por convertir aquellas paganas almas, cogió un día la motosierra, y ni corto, ni perezoso, se puso a talar el árbol sagrado de los pobres celtas, después lo sustituyó por un abeto e intentó convencer a todos que aquello había sido obra de Jesús que para demostrar su poder sobre los dioses de chichinabo había impuesto su arbolito sobre el poderoso roble sagrado. No ha llegado a nuestros días dato alguno sobre qué pasó con San Bonifació, pero si la paciencia Celta está cerca de la imagen que tienen en mi imaginación, casi mejor no conocer el final, me temo que este post no sería apto para menores.
Lejos de querer entrar sobre estas y otras ampollas del pasado de nuestra religión primordial, que siempre ha tenido tela para cortar, vamos a ir con la segunda, que es bastante más normal y menos violenta. Al parecer, los primeros cristianos durante estas fiestas hacían representaciones teatrales de los distintos textos bíblicos, entre ellos era normal el interpretar el relato del pecado original y claro, una Eva y un Adán se pueden encontrar en cualquier esquina, con mayor o menos éxito en el casting, pero en diciembre, un manzano repleto de frutos complica enormemente la tarea del productor teatral; solución, pues nada, colocamos un abeto repleto de bolas rojas, y con las gafas 3D y los efectos especiales, a ver quién es el guapo que se da cuenta de que no es un manzano, y claro tanto dejar por ahí el abeto montado con las bolas rojas, que termino por ser parte del decorado a decorar las casa de todo cristiano, ateo o hereje que se precie.
Pero bueno, volvamos al sentido del post, que para eso este es un blog de Madrid y que sepamos, ni San Bonifacio, ni los Celtas, ni las representaciones de navidad habían pasado por aquí a decorar las fiestas.
El primer árbol de Navidad del que se tiene conocimiento, se lo debemos a una Rusa (tócate los pies con nuestro crisol de culturas, ni a tiros encontramos una tradición netamente nuestra). Sí señores, corría el año 1870 cuando llega a Madrid Sofía Troubetzkoy, que por aquél entonces tenía honor de ser la primera dama de nuestro consistorio, ya que se había casado con el alcalde de Madrid, que no era otro que Pepe Osorio, conocido por su título el Duque de Sesto. Total que la Sofi se planta en los madriles y no la conoce ni el tato, y qué se le ocurre a la buena dama, pues algo muy socorrido en estas fechas, coge una tradición que ya se había implantado en media Europa y la planta en el jardín de su chavolo, que no era otro que el  Palacio de Alcañices, situado en lo que más tarde sería una parte del actual Banco de España.
Allí, que no es mal sitio por cierto, plantó un enorme abeto, lo engalanó con miles de adornos y guirnaldas y esperó a que lo más granado de la capi se plantara en su casa para visitar tan imponente tarjeta de visita. Tal fue el éxito de su plan que el propio Rey Amadeo de Saboya, se pasó por los jardines de Pepe y la Sofi para contemplar tan maravillosa creación, y desde entonces la Sofi ya formó parte de “la creme de la creme” de la villa, y esta tradición se ha plantado para volver año tras año a nuestros hogares.

Árbol de Navidad en la plaza de Callao 1972. El autor creo que es Campua aunque no se indicaba.
(Fuente pinterest)

Los cines de Callao.

Los que durante los últimos días habéis paseado por la plaza de Callao, habréis podido observar como prácticamente todos los edificios de nuestra castiza plaza, se han cubierto de unas gigantescas pantallas luminosas de publicidad que prácticamente cubren el espacio visual de la plaza.
Esto como todo lo que ocurre en nuestra ciudad, rápidamente ha creado sus seguidores y sus retractores. Están los que ven que la plaza ha ganado en modernidad y vistosidad convirtiéndose en una especie de Times Square madrileña, y los que por el contrario, han saltado a reivindicar la plaza tal y como se ha venido conociendo tradicionalmente.
Esta entrada quizá esté más dirigida a estos últimos, a los que, por si no lo saben, voy a darles algún motivo del trasfondo de estas pantallas que seguramente les hagan suavizar o cambiar su postura al respecto.
Como os decía, la explotación de estas pantallas se ha llevado a cabo por las empresas Callao City Lights y Super 8 quienes gestionan respectivamente los cines Callao y Palacio de la Prensa en la actualidad.
En un mundo cada vez más complicado de hacer rentable, como es el mundo cinematográfico en nuestro país, estas empresas han encontrado en esta medida una manera de continuar haciendo rentables dicho negocio, en una localización que en los tiempos que corren, parecen destinadas en exclusividad a convertirse en gigantescas tiendas de ropa.
Conjuntamente con estas pantallas, se está intentando dar una vuelta de tuerca a la oferta cinematográfica: remodelando las salas al darles un aspecto mucho más moderno y acogedor, sumando otras opciones de oferta cultural, como puede ser espectáculos de monologuistas o flamenco en directo, y sumando una oferta de mini-sala de conciertos y lugar donde al salir del cine, uno pueda debatir sobre la película que se ha visto mientras se toma algo con sus amigos.
En definitiva, lo que están intentando es modernizar el concepto de cine como lo habíamos entendido hasta ahora, intentando que el quedar para ir al cine, vuelva a ser parte de nuestras opciones de ocio y no un mero matar el tiempo y entras a ver una película por no saber que más hacer.
Por ello, aunque pueda parecer que visualmente estas pantallas modifican el espacio de nuestra plaza y que con ello se esté perdiendo algo de esencia, lo que sí es cierto, es que con esta medida se está salvaguardando los cines de nuestra infancia, el corazón de nuestra plaza del Callao, la milagrosa salvación a una parte de nuestros recuerdos que parecían evocada al cierre sin remisión.
En definitiva aunque visualmente para algunos no sea la solución más vistosa, estas pantallas unidas a todos los esfuerzos contados y otros muchos que pondrán en marcha próximamente, son una novedosa y bajo mi punto de vista maravillosa opción, para que esos cines que tanto nos hicieron disfrutar en nuestra niñez, no se vean condenados a un cierre sin remisión.
!!!!Larga vida a los cines de nuestra ciudad¡¡¡¡¡  Os dejo dos ventanas en el tiempo de lo que os comentaba.




CASA PACO

Es difícil encontrar en todo el mundo, una capital que tenga tantos bares y restaurantes por metro cuadrado como los que tiene Madrid, tenemos comida de todos los colores sabores e ingredientes posibles, y bares en los que te pueden tirar desde la mejor caña o el mas delicioso de los vermuts o el más imposible de los cockteles. Pero sin duda alguna tenemos una tipología de restaurante que es casi imposible encontrar en cualquier otra parte del globo, y no son otros que los restaurantes castizos.
Restaurantes que con mayor o menor solera continúan manteniendo la castiza tradición de tapear, de las raciones, de tomar algo ante la más mínima oportunidad. El restaurante Casa Paco, al que he querido dedicar esta ventana en el tiempo, es sin duda un claro exponente de este tipo de bares. Lleva dando sus deliciosas carnes y sus recetas de comida castellana desde 1933 y con su excelente cocina y su inconfundible fachada roja, a buen seguro que continuará deleitándonos por muchos años más.
Fotografía antigua: Autor y año desconocido (Fuente nicolas1056)
Fotografía moderna: Sergio Moreno 2017

Calle Postas.

Hoy tenemos una ventana en el tiempo bastante chocante, pues aunque en ella prácticamente no haya cambiado nada, lo cierto es que lo que se vive en la calle hace que nos traslademos al sentimiento que debían tener los paseantes de la calles al vivir semejante cambio de situación, y es que no hay la más mínima duda que las ciudades no las hacen sus calles o sus edificios, las hacen sus habitantes y los sentimientos que sienten en sus vidas.
Fotografía antigua: Autor desconocido, si alguno lo conociera rogaría que me lo indicara (Fuente DVM) Seguramente 1936-37
Fotografía moderna: Sergio Moreno 2017

FRASES Y REFRANES CASTIZOS (Parte 22)

Nuestro país y por ende Madrid, como lugar donde más tiempo se ha fijado su capital desde que se la conoce como un único reino, ha tenido muy distintas épocas y ha pasado por momentos de distinto calado, unos de muy buen recuerdo y otros bastante más turbios, que se han intentado sacar de nuestra memoria pero que por otro lado han dejado huella en nuestro día a día.
Hoy vamos a hacer un pequeño experimento y dentro de este recopilatorio de frases y refranes de origen o uso castizo, vamos a hacer una selección de frases que están ligadas o relacionadas con una de las épocas más negras de nuestro país, y esta no es otra que las distintas persecuciones que en nuestro país tuvieron que sufrir los integrantes del pueblo judío. Vamos a ver cómo sin saberlo en nuestro vocabulario más habitual continua presente esta aberración tan fatídica de nuestra historia.
Duelos y quebrantos. Este plato de la cocina manchega preparado principalmente con huevo con chorizo y tocino todo revuelto sobre una sartén y al que le hace referencia hasta el mismísimo Quijote, tiene un nombre poco habitual, y aunque hoy podríamos pensar que su nombre proviene del efecto que hace dicho plato en nuestro nivel de colesterol o en nuestra conciencia, lo cierto es que una de las posibles explicaciones de su nombre, hace referencia a un hecho mucho más triste. 
Tras la expulsión de los judíos de Castilla, muchos de ellos se convirtieron al cristianismo, para evitar tener que adandonar sus casas y todas sus pertenencias. Para demostrar a sus vecinos su conversión, era habitual que se mostraran comiendo cerdo en público, para que todo el mundo viera que no tenían ningún problema y que la conversión era completa. Incluso existía un dicho que decía. “Judío que come jamón se vuelve cristiano sin dilación”Otra de las posibles opciones del nombre de este plato era la de los pesares que tenían que pasar los cristianos para no comer este delicioso plato en sus obligaciones de vigilia ,en las que obviamente estaba totalmente prohibida degustar de tal delicia. Pero personalmente me decanto por la primera de las opciones dadas.
Tomar las de Villadiego. En plena efervescencia de la persecución judía, el rey Fernando III promulgó un decreto (sin que se sepa muy bien el motivo), por el cual los judíos que residían en dicha comunidad burgalesa, no podían ser perseguidos y estaban totalmente protegidos. Lógicamente dicha protección, provocó que muchos judíos tomaran camino a Villadiego para cobijarse bajo la protección de este puntual decreto. Y la expresión comenzó a usarse para referirse a alguien que huía para protegerse de cualquier cosa.
Tirar de la manta. Como hemos comentado, los judíos tenían dos opciones, o bien abandonar todas sus posesiones, sus casas y riquezas y huir dejando todo atrás, o bien convertirse al cristianismo y aunque soportaban los muchos recelos de sus vecinos, al menos no estaban obligados a perderlo todo de la noche a la mañana.
Por ello, cada día de misa se fijaba en la puerta de la iglesia un lienzo con los nombres y apellidos de los judíos que se habían convertido al cristianismo, para que el resto de convecinos conociera los judios que habían entrado en la fe cristiana, de maneras totalmente independiente y sin ningún tipo de coacción. Pues bien a ese lienzo se le llamaba la manta y claro, tirar de ella suponía ver qué judíos estaban en peligro y podían ser perseguidos.
Una curiosidad que ha venido derivada de aquella manta, es que el número de conversos era tan grande, que junto con la costumbre de que el primogénito solía llamarse Enmanuel y que al vivir en “guetos” el número de familias y apellidos que convivían eran limitados, los nombres en la manta solían repetirse. Para poder diferenciar a unos de otros, comenzaron a usarse tanto el apellido del padre como el de la madre, y de este triste motivo, es de donde viene a día de hoy nuestra costumbre de usar los apellidos del padre y de la madre, y no sólo del padre como se hace en la mayoría de los países del mundo.

Y bueno, hasta aquí este recopilatorio, como es habitual os dejo el resto de entradas de este minicatálogo por si queréis repasar algunas de las ya publicadas.




Imagen tomada de este vídeo donde se explica como hacer este delicioso plato. Youtube acceder al vídeo