LA CALLE DESENGAÑO.

Madrid está llena de leyendas y de historias, que aunque de dudosa procedencia, la visten de un halo más romántico, aún si cabe, que con el que ya su preciosa historia la viste.
Personalmente, como muchos de vosotros ya sabéis, me encantan estas historias pues más allá de que sean leyenda o realidad, al convivir con nosotros tanto tiempo, ya importa bien poco su veracidad, ya son nuestras, son una vecina más, son la sal del huevo de nuestra ciudad.
Este es el caso del origen de esta calle que aunque su veracidad es del todo dudosa, el hecho de que lleve con nosotros desde el siglo XVI y aún conserve su nombre en la calle, la hacen como si fuera de la familia.
La historia del nombre de la calle tiene su origen en un duelo, en uno de esos duelos que aunque prohibidos eran la finalidad de casi cualquier conflicto entre cualquier hombre que se apreciara de serlo.
Al parecer, se encontraban en las inmediaciones de esta calle, Jacobo Gratii (conocido por todos como Caballero de Gracia) y el príncipe Vespasiano de Gonzaga, resolviendo un conflicto de faldas, esperemos que de más alcurnia que el de las actuales señoritas que deambulan por la zona, cuando delante de ellos, sin importarle lo más mínimo el castañeo de las espadas o el peligro de la contienda, pasó una dama a la carrera tapada por un velo y perseguida por un zorro. Los dos caballeros sin pensarlo un instante detuvieron su reyerta y corrieron en auxilio de la dama a la que, tras espantar al animal, encontraron un poco más adelante retomando el resuello apoyada en una tapia.
Los caballeros se acercaron a la muchacha, para ver si esta se encontraba bien y si como premio a su gallardía obtenían alguna recompensa por ello, cuando esta se retiró el velo enseñando con ello su rostro. Ambos caballeros observaron con estupor como la dama parecía no encontrarse ya en el muerto de los vivos y su rostro se encontraba completamente momificado, al unísono, los caballeros exclamaron ¡Qué desengaño! Y sin más la calle comenzó a tomar este nombre como recuerdo de esta leyenda que hoy parece de chiste, pero no cabe duda que en el Madrid de la época dejó una profunda huella entre los habitantes de la zona.

Los integrantes del duelo Vespasiano de Gonzaga y Jacobo Gratii.