CALLE DEL SOMBRERETE.

Si Madrid tiene mucho de algo, es sin duda de nombres curiosos de calles, los cuales muchas veces por llevar toda la vida con nosotros, su origen parece haberse quedado perdido en el tiempo.
Este es sin duda el caso de la calle del Sombrerete cuyo verdadero nombre fue calle del Sombrerete del ahorcado.
Al parecer, el origen del nombre de esta calle proviene de un incidente ocurrido durante el reinado de Felipe II, al caer el Rey de Portugal Sebastián I derrotado en la batalla de Alcazaquivir.
Ante la desaparición del monarca, un fraile de origen Portugués, que había sido desterrado y ejercía de vicario en el pueblo de Madrigal de las Altas Torres de Ávila, y que respondía al nombre de Fray Miguel de los Santos, decidió convencer a la prima de Felipe II, Doña Ana María de Austria y a un tal Gabriel de Espinosa, quien era más conocido como el panadero de Madrigal, para montar una farsa, y que este último reemplazara al rey luso en presencia del rey español. Con esto intentaban que Felipe no se enterara de la caída del monarca Portugués, cosa que todos sospechaban que si ocurría terminaría con el reino de Portugal anexionado junto al resto de sus reinos.
Como supongo que sospecharéis la trama no surtió el efecto deseado y los tres timadores terminaron de no muy buena manera.
La prima del Rey (por aquello de que la sangre siempre pesa más) fue recluida en un convento, cosa que tampoco le fue del todo mal, ya que terminaría por ascender hasta abadesa de las Huelgas Reales en Burgos. Cosa que, aunque así a priori, no parezca el trabajo de tu vida, si se compara con el final de sus compañeros resulta toda una bicoca.
El bueno del panadero de Madrigal fue ahorcado y después descuartizado esparciendo sus restos por todas las puertas de la muralla, que no digo yo que como escarnio no funcione, pero que así visto con el paso del tiempo resulta bastante desproporcionadillo. 
Y por último el fraile, a quien el 19 de octubre de 1595, tras convertirle en un civil cualquiera despojándole de cualquier beneficio eclesiástico, se le ahorcó, decapitó y para escarnio público, se paseó su cabeza por lo que entonces era toda la ciudad (que ya me diréis qué más le daría al fraile lo que hicieran con la cabeza una vez ahorcado, pero bueno). Posteriormente se colocó su sombrero sobre una pica en un estercolero que se encontraba en lo que actualmente es la corrala de la citada calle y dado que nadie lo terminó por quitar, tanto tiempo estuvo con su sombrerete allí plantado, que terminó por darle nombre a la calle como calle la del Sombrerete del ahorcado.
Seguro que la próxima vez que paséis por la corrala os costará no imaginar la escena del sombrerete allí plantado, tal y como se describe en la placa que representa su nombre. 
Por último, como curiosidad de dicha placa veréis que en ella, tras el sombrero sobre el poste, se ve un horizonte de unos edificios, pues bien, dicha silueta no corresponde a Madrid como mucha gente presupone, sino a Madrigal de las Altas Torres, lugar de partida de nuestros protagonistas y donde se urdió aquel funesto plan.

Imagen de la calle Sombrerete con su famosa corrala de fondo.