FRASES Y REFRANES DE MADRID (parte 9)

Continuamos con otra entrega de nuestra recopilación de frases madrileñas. Como siempre al final os añadiré el enlace a las anteriores por si alguno no las pudo ver en su día.

El tren de Arganda que pita más que anda. Esta expresión es un claro ejemplo del graciejo madrileño para comentar y perdurar en el tiempo cualquier momento o situación. EL tren de Arganda fue una de las primeras pruebas de industrialización que llegaron a Madrid, continua a día de hoy haciendo su trayecto (ahora más a título turístico que de modernización), pero la expresión nos deja un perfecto ejemplo de esa costumbre tan castiza de tomarse a guasa cuando algo no funciona con las expectativas iniciales.
Por los Santos, nieve en los altos. Este es un dicho muy madrileño o más bien al de su clima, que nos viene a indicar que para el día de todos los Santos (1 de noviembre), es habitual que comiencen a verse los primeros rastros de nieve en la sierra madrileña la cual anteriormente se podía ver desde casi cualquier punto de la ciudad y que servía de referencia para ver lo que se avecinaba.
De noche todos los gatos son pardos. Este dicho es bastante literal ya que su origen viene de que en la noche madrileña era bastante complicado distinguir a dos personas debido a la falta de luz, de ahí que ente la escasa visibilidad pareciera que todos los madrileños "gatos" eran iguales.
No hay tu tía. Esta expresión quiere decir que no hay manera de hacer una cosa o que algo no tiene solución. Sin embargo su uso es una derivación lingüística ya que el “tu tía” en verdad vienen de atutía, tutía o tutiya, que era un fármaco que se usaba sobre todo para dolencias oculares y que estaba realizado con óxido de zinc. Posteriormente el nombre del medicamento comenzó a usarse como sinónimo de remedio y la expresión se castellanizó separando el tu tía para ser más coloquial.
Para no morir ahorcado el mayor ladrón de España se viste de colorado. Esta frase muy utilizada en el pasado se refería a un hecho que tiene como protagonista  a Francisco de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma, que llegó a ser hombre de máxima confianza de Felipe III, siendo uno de los hombres de más poder de aquel Madrid. El caso es que en un momento dado se descubrió un entramado de pufos y corruptelas (algo que no es de ahora aunque nos lo parezca), por el que empezaron a caer sus culpables (como fue Don Rodrigo Calderón Aranda, quién protagonizo también la frase “Más valor que Don Rodrigo en la horca”) el Duche de Lerma, viendo que difícilmente podría librarse de su inculpación, solicita a Roma que le concediera el cargo de cardenal, con el que se libraba de ser ajusticiado y que su amigo el rey le acomodo a su gusto a una mera reclusión en su ciudad de origen, retirado a la vida contemplativa.








Fotografía Javier Mejías. Fuente platicando en plata