TORRECILLA DEL LEAL

Según nos cuenta Pedro de Repide, la calle Torrecilla del Leal, debe su nombre a una curiosa leyenda del siglo XIV durante la primera Guerra Civil Castellana.
Madrid era fiel a Pedro I de Castilla, frente a los intentos de arrebatarle la ciudad de su hermano por parte de padre, Enrique de Trastámara, al que más tarde se le conocería como Enrique II de Castilla.
Las más importantes familias madrileñas se repartieron la defensa de las puertas de la ciudad, hasta que los madrileños con su sudor, y con demasiada de su sangre, consiguieron hacer cejar al bastardo hermano de su asedio.
Al parecer antes de iniciar su retirada, las tropas de Enrique decidieron hacer noche en una pequeña hacienda que se situaba extramuros de la ciudad y la cual estaba coronada por una pequeña torre. El dueño de la hacienda se negó a que aquellos traidores se alojaran en su hacienda por lo que la defendió con toda la gallardía y arrojo que tenía.
Por desgracia para él, las tropas de Enrique, que tras la derrota no estaban para que les tocaran las palmas, le ahorcaron en su torre, por lo que desde aquel momento y hasta nuestro días, los madrileños decidieron recordar su valentía llamando a su torre como la Torrecilla del Leal, y de ahí el valeroso nombre de la calle a la que hoy rendimos homenaje.



Fotografía antigua: Oronoz, año desconocido.
Fotografía moderna: Sergio Moreno 2016.