LA OSA Y EL MADROÑO

¿Y por qué un oso y un madroño para representar el escudo de Madrid?
Bueno, mejor dicho una osa y un madroño pues aunque queden todavía madrileños que lo desconocen, según se cita en los archivo de la ciudad, custodiados en la “Casa de la Panadería” (en la Plaza Mayor), los manuscritos confirman que es una hembra de oso como representación de la fertilidad y de la Osa Menor.
Pues bien, el primer escudo de armas de Madrid, anterior al 1200, lo componía un pedernal sumergido en agua con dos mazos haciéndole saltar chispas. Con esta imagen se recreaba que originariamente la Villa de Madrid se creó sobre manantiales subterráneos y las murallas de Madrid estaban hechas de pedernal del que salían chispas cuando las fechas enemigas lo chocaban.
Cuando a Madrid le otorgaron su fuero de privilegios; aunque os pueda parecer extraño e inusual por las pocas veces que ha ocurrido durante la historia, se creó una disputa entre la Iglesia y el Estado, sobre quién tendría la competencia sobre la explotación maderera, la caza y el pastoreo. 
Estuvieron más de 20 años de negociaciones (de las de antes, a cara de perro, nada de la Troika o el G20) hasta que finalmente no sabemos por si agotamiento o por que 20 no son nada pero se hacen largos para negociar, se acordó que la Iglesia se quedaba con las tierras de pastoreo y el Estado con la madera y la caza.
Por ello el oso se erguía firmemente sobre sus patas traseras, representando el dominio de la Iglesia sobre las tierras, mientras que con las delanteras se apoyan en el árbol en representación de madera y caza por parte del estado.
El oso y el árbol se representaban  sobre un azul celestial, representando la celebré claridad que por aquél entonces brillaba en el cielo de Madrid (no, Madrid no siempre ha tenido boina de polución) con siete estrellas que representan las estrellas que componen la constelación de la Osa Menor, de ahí la bandera de la comunidad de Madrid.
No he encontrado ningún dato que indique a ciencia, cierta el motivo por el que ha llegado a  nuestros días, el que el animal habitualmente sea un oso y no una osa, pero ya sea por el que el propio pueblo lo modificó en su día a día, o por esa tendencia que siempre ha mantenido la iglesia, de preferir el sexo masculino para sus representaciones de poder, el caso es que la pobre osa se ha tirado media vida con su sexualidad errada de boca en boca. 
Respecto al árbol que compone el escudo, algunos historiadores mantienen que en un principio se trataba de un roble, debido a que eran muy comunes por la zona, pero que se cambió por un madroño cuando  a principios del siglo XVI una plaga de fiebre asoló la ciudad, enfermando hasta al propio rey Carlos V. Los madrileños con su tendencia a la automedicación, descubrieron que hirviendo las hojas del Madroño las fiebres se mejoraban, con lo que con dicho remedio salvaron la vida de muchos madrileños y del propio rey, para así otorgar al madroño (que en verdad es un arbusto y no un árbol), el hueco que se merecía dentro de nuestro escudo de armas. 
Espero que se os hayan aclarado algunas dudas al respecto de nuestro querido emblema.
El autor de la estatua Antonio Navarro Santafé junto al periodista Funes