EL MEJOR CANAL DE MADRID

¿Sabes quién es el personaje de la fotografía? 
Pues bien el personaje en cuestión es Juan Bravo Murillo a quien le debemos mucho más de lo que muchos madrileños imaginan.
El bueno de Juan fue un jurista, político y teólogo que llegó a ocupar diferentes ministerios, como los de Justicia, Fomento o Hacienda, nació el 9 de junio de 1803 en Fregenal de la Sierra (Badajoz) y murió en Madrid el 10 de enero de 1873, tras haber tenido una atareada vida por el bien de nuestro país en general y de nuestra ciudad en particular.
Además de los ministerios anteriormente ocupados también llegó a ser Presidente del Consejo de Ministros de España (1851-1852), equivalente al cargo de Presidente de Gobierno en la actualidad, pero de entre todas sus obras y parabienes, que fueron muchos, los madrileños le debemos a él la más usada obra de la ciudad de Madrid. Le debemos una obra mucho más usada que la Gran Vía o que cualquiera de las carreteras que circunvalan nuestra ciudad. Esta obra no es otra que el canal de Isabel II, proyecto que había sido aplazado en múltiples ocasiones y que gracias a la intervención de nuestro protagonista del día, por fin el 24 de junio de 1851 se hacía realidad al llegar las aguas del río Lozoya al depósito que se había instalado en lo que hoy es la calle Bravo Murillo, a la altura del número 49. En lo que hoy es el club deportivo del Canal de Isabel II aunque aún se conserva una fuente ornamental en la tapia de lo que fue dicho depósito.
Provisionalmente también se levantó una fuente mediante la que la propia Reina Isabel II y su hijo, inauguraron oficialmente el Canal de Isabel II. Como curiosidad, el propio Bravo Murillo no fue invitado a la inauguración debido a diversas desavenencias políticas que tenía, aunque se dice, se cuenta, se rumorea, que éste acudió de incógnito a la inauguración, de la que sin duda es la obra más importante de todo su legado. Dicha fuente se montó en el solar del cuartel de Monteleon, en la calle ancha de San Bernardo, y bajo los 90 pies de altura  que tenía la misma, (mucho más alta que la mayoría de los edificios que la rodeaban para dar a los madrileños la importancia de la inauguración que estaban viviendo), daría comienzo a nuestra actual red de aguas, gracias a la cual los madrileños podrían disfrutar de las aguas del Lozoya directamente en sus hogares. 
La fuente no duró demasiado por diversos motivos, pero los principales eran que una fuente de semejante tamaño hacía impracticable la vida de los habitantes de la calle y que os podéis imaginar lo que originaba una fuente así en una red totalmente desprovista de alcantarillado que evacuara semejante caudal de agua. 
Pero bueno, el caso es que aquello fue el inicio para que tras una largaaaa penitencia de instalación que sufrieron todos los madrileños, por fin pasados unos cuantos años, aquella fuente provisional, se convirtiera sin ninguna duda en una ciudad mucho más limpia, salubre y moderna de lo que lo había sido hasta la fecha.


 JUAN BRAVO MURILLO
 Fuente Inaugural del Canal de Isabel II

Obras del Canal de Isabel II Puente de la Sima. 
(Fotografía de Charles Clifford)