LA MARIBLANCA

Casi con toda seguridad sabrás quién es la Mariblanca o donde se encuentra ubicada, pero ¿sabes algo realmente sobre ella?
Bien, pues realmente la mayoría tampoco conoce estos datos y es que la estatua protagonista de hoy, es posiblemente, por todo lo que ha corrido y se ha movido de un sitio a otro, la primera runner de nuestra ciudad.
Vamos a empezar por el principio para poder seguir su maratoniano recorrido.
Todo empezó en 1618 cuando Rutilio Gaci diseñó una fuente para ponerla en la Puerta del Sol, esta fue realizada por Antonio de Riera, Francisco del Rio, Guillem de Bona y Martín de Azpillaga siete años después.
La fuente constaba de cuatro caños de agua, los cuales salían de los pechos de unas arpías de bronce. Ésta se coronó con una estatua de una Venus que fue comprada en Italia por Ludovico Turchi quién abono la cantidad de 15.000 reales por esta y otro conjunto de estatuas que tenían como fin decorar distintos puntos de la ciudad de Madrid.
Por un accidente en el transporte la pobre Venus llegó decapitada, por lo que el transportista se quedó sin 100 reales del reembolso de su trabajo y esta fue llevada a los almacenes municipales para ser levemente restaurada, quedando almacenada hasta que la fuente estuviera terminada.
A la inauguración de la fuente, sus creadores indicaron que esta era una alegoría a la Fe en vez de ser una Venus, puesto que este era el sentido que querían dar a la fuente, pero los madrileños, que en aquello del humor, siempre anduvieron finos, decidieron llamar a la fuente “La de las arpías” por los caños que salían de los pechos de dichas figuras, y a la estatua que la coronaba la apodaron como “La Mariblanca” por su marmóreo y delicado cutis.
Así se quedó hasta en 1727 en que la fuente fue cambiada de diseño, cambiando las provocativas arpías por unos tritones y la recolocación de la estatua dentro de la misma plaza.
Allí estuvo tranquila durante 111 hasta que la fuente fue demolida debido a su enorme deterioro. Como nuestra protagonista ya contaba con una gran simpatía dentro de nuestros madrileños, debido a que había sido testigo de grandes tertulias, conflictos y conspiraciones (era bajo la fuente de Sol, uno de los puntos donde los madrileños al ir a recoger agua aprovechaban como lugar de reunión clandestino), se decidió indultar a la “Mari” y llevarla a una modesta fuentecilla en la cercana Plaza de las Descalzas.
Pero lejos de quedar aquí su recorrido, la fuentecilla de derribó en 1892 llevando de nuevo la estatua a los depósitos municipales, donde se quedó hasta 1914 donde se la colocó en una fuente en el parque del Retiro.
Allí no duró tampoco demasiado y tras otro retiro en los almacenes municipales, cambió su residencia en 1969 cuando el Paseo de Recoletos pasó a ser su lugar de visita. Aquí sufrió el ataque de unos bárbaros quienes casi acaban con ella en 1984, por lo que volvió a ser trasladada para su restauración.
Se valoró entonces que la estatua había recorrido ya bastante camino, decidiéndose que era mejor colocarla en el descansillo de la Casa de la Villa lugar en el que continúa hasta nuestros días.
Con el fin de que los madrileños no la añoraran se crearon dos copias de menor tamaño que la original. La primera se colocó sobre una base para que no fuera deteriorada como había ocurrido con su molde original. Es la que actualmente se encuentra desde 2009 en el principio de Arenal y antes estuvo debajo del cartel de Tío Pepe. Esta aunque como decimos es una copia que colocó Don Enrique tierno Galván en 1986 cuando se inició la reforma de la plaza, es para la mayoría la estatua original.
La segunda replica se llevó al Museo de la Ciudad en Príncipe de Vergara, pero cuando esté se cerró en 2012 fue llevada al Museo de Historia en la calle Fuencarral donde desde el año pasado podéis pasar a verla, aunque conociendo los antecedentes de la original y sus copias… no sabemos por cuanto tiempo.

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La Mariblanca, o mejor dicho su reproducción en 2017. Fotografía propia.
Fuente original de las arpías.

 La Mariblanca en la Plaza de las Descalzas en  1864. 
(Fotografía de Alfonso Begué)

Imagen de la Mariblanca en su fatídico paso por el Paseo de Recoletos.

Arco bajo el que descansaba la Mariblanca. Fotografía propia